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Recubrimiento en polvo
De un vistazo
| Materiales aplicables | Colores | Textura | Puede aplicarse con |
| Aluminio , Acero , Acero inoxidable | Negro (20% o 90% brillante)Blanco (20% o 90% brillante) | Brillante o semibrillante | Granallado, volteo (no se necesita ninguno de los dos) |
Opciones de color
Sobre el proceso
El recubrimiento en polvo es un proceso en el que se aplica una pintura en polvo seca (ya sea un polímero termoplástico o termoestable) a una superficie metálica mediante aplicación electrostática. A diferencia de la pintura líquida tradicional, el recubrimiento en polvo no necesita disolvente para mantener el aglutinante y el relleno de la pintura en suspensión líquida. Esto permite aplicar revestimientos más gruesos sin que se corran o se descuelguen, y los revestimientos son también más resistentes como resultado.
El proceso de recubrimiento en polvo comienza con la puesta a tierra eléctrica de la pieza que se va a pintar, lo que le confiere una carga neta negativa. Tras la toma de tierra, la pintura se pulveriza sobre la pieza con una pistola de efecto corona, que aplica una carga positiva al polvo. La polarización de los dos componentes hace que el polvo se adhiera al metal, donde permanecerá mientras no se altere.
Una vez que el polvo ha alcanzado el grosor especificado en la pieza, se cura en una película polimérica utilizando temperaturas elevadas (~200°C), como con un horno de convección. Los polímeros termoestables se reticulan durante el proceso de curado para mejorar su rendimiento, pero las variedades termoplásticas simplemente fluyen mientras se calientan para formar el revestimiento final.
Consideraciones sobre el diseño
- Este proceso añade un grosor considerable a la superficie de la pieza, por lo que se recomienda tapar y enmascarar los orificios roscados o escariados u otras superficies críticas para el funcionamiento.
- Los polímeros de recubrimiento en polvo suelen ser aislantes y ofrecen una conductividad eléctrica deficiente.
